viernes, 16 de enero de 2026

PRETEMPORADA: ¿y si hacemos una PRE – PRETEMPORADA?

En todo deporte competitivo, sin importar objetivos, debería estar presente una PLANIFICACIÓN que organice y oriente los procesos correspondientes. En entrenamiento deportivo, específicamente desde la preparación física, hay distintas modalidades de organización en la planificación, pudiendo ser simplificada de la siguiente manera:

  • Período Preparatorio General
  • Período Preparatorio Específico
  • Período Preparatorio Pre-Competitivo
  • Período Preparatorio Competitivo

Cuando hablamos de PRETEMPORADA, lo primordial es conocer y reconocer las características propias del deporte abordado, fundamentalmente desde los requerimientos de “acondicionamiento físico”, en esta nota, orientada a la Preparación Física.

Prof. Lic. Alejandro Bianco 

MOMENTOS DE UN PROGRAMA DE ENTRENAMIENTO

Hablar de “momentos” es referirnos a las partes en que podemos estructurar un Programa de Entrenamiento, que muchas veces no tenemos en cuenta, lo que nos puede ocasionar no tener la optimización ideal de dicho programa.

Cuando tomamos un Entrenado o  Equipo de Entrenados, comienza un compromiso como rol de ENTRENADOR, y es en esta función que recae la responsabilidad del cuidado y acompañar a lograr la mejor versión de cada uno de los entrenados.

Básicamente podemos hablar de tres momentos en un programa de entrenamiento: situación inicial, proceso de entrenamiento, situación objetivo. Estos tres momentos están relacionados y todos están en función de todos. El Proceso de Entrenamiento es el nexo o medio entre la situación inicial y la situación objetivo propuesta, y tiene una relación directa con los períodos que hicimos referencia.

Situación Inicial

Todo entrenamiento debe tener un diagnóstico inicial, ya que es deber individualizar al máximo las características, necesidades y condiciones de los destinatarios del programa de entrenamiento.

Este diagnóstico considerado como situación inicial, debe tener los recaudos necesarios para obtener la mayor información útil posible, para que la estructuración del Programa sea efectiva, y una de las maneras de hacerlo es a través de la determinación de perfiles.

Los perfiles a determinar los clasificamos en estructurales, funcionales y motivacionales:

Perfil Estructural: debemos considerar o tener en cuenta la composición corporal, a través de variables antropométricas (medidas corporales), la postura corporal (anomalías o vicios posturales estáticos y dinámicos), historial de lesiones, nivel de desarrollo de crecimiento, estructura corporal, estado nutricional, etc.

Perfil Funcional: teniendo en cuenta aspectos fisiológicos, como capacidad de entrenamiento, consumo de oxígeno, frecuencia cardíaca de reposo y máxima, índices de recuperación, etc., como así también la valoración de las distintas capacidades que nos pueden ser de utilidad o necesarias según las características propias del deporte y los objetivos propuestos.

Perfil Motivacional: este perfil mucha veces lo dejamos de lado, y generalmente en él encontramos las herramientas o las causas de la adhesión o no del entrenado o entrenados a un programa de entrenamiento. Determinar los agentes impulsores (positivos) y depresores (negativos) nos facilitará el accionar durante el proceso de entrenamiento, como la elección óptima de herramientas a utilizar.

Esta situación inicial podemos realizarla a través de  mediciones, testeos, evaluaciones, etc., y no es solo al comienzo, sino durante todo el entrenamiento, utilizándolas para chequear como se va dando el proceso. 

Según el enfoque evaluativo que le demos a las acciones que realicemos, podemos clasificarlas en Enfoque NORMATIVO con intención de comparar el resultado obtenido del Evaluado respecto a una población de referencia o del grupo al que pertenece (Inter evaluación); Enfoque CRITERIADO, donde el resultado obtenido es comparado con los obtenidos por el mismo Evaluado (intra evaluación).

En un proceso evaluativo se utilizan generalmente los dos tipos de evaluaciones, ya que las de tipo normativo pueden marcarnos o determinar ubicaciones respecto a estándares, tipos ideales, etc., mientras que las de tipo de criterio, nos van a marcar progresos, mejorías o falencias.

Situación Objetivo

Una vez obtenidas y determinadas las características de los distintos perfiles del evaluado y/o evaluados, podemos determinar los objetivos y/o metas reales según necesidades del deporte abordado.

Se hace mención a objetivos y/o metas, debido a que hay una diferencia fundamental entre los dos: los objetivos son cualificables, mientras que las metas son cuantificables. La utilización de uno u otro dependerá la situación, el o los evaluado/s, y el fin en sí mismo: por ejemplo no es lo mismo determinar el mejorar el consumo máximo de oxígeno (VO2Máx), que mejorar 10 ml/kg/min de VO2Máx; no es lo mismo pretender bajar de peso, que querer bajar 10 kg. Al momento de optar por uno u otro tenemos que pensar como podremos lograrlo, y de qué forma demostrarlo.

No importa que clasificación de objetivos o metas utilicemos, lo que importa como regla fundamental y prioritaria es que los objetivos y/o metas deben establecerse a partir de las “realidades” que tenemos.

Las evaluaciones para comprobar el alcance o cumplimiento de las metas y/u objetivos propuestos o determinados, pueden servirnos como diagnóstico para reformular o plantear nuevos objetivos.

“Lo importante es saber dónde se va y no cuan de prisa se llega” (Stephen R. Covey)

Proceso de Entrenamiento

Una vez cumplidas la situación inicial y objetivo, podemos entrar de lleno en el entrenamiento específico. En esta parte utilizaremos todos los medios, métodos y recursos disponibles para desarrollar o trabajar las distintas áreas en función de los objetivos establecidos.

Partiendo desde este momento, hay pautas o pasos que nos ayudaran en su diagramación:

  1. Calcular el tiempo total disponible: entre la situación inicial y la objetivo, en sesiones y horas.
  2. Determinar que se va a trabajar: contenidos a desarrollar en el programa en función de los objetivos.
  3. Determinar  recursos disponibles: en función del tiempo disponible y los contenidos a desarrollar, ver con que recursos materiales y de espacio contamos.
  4. Estructurar el tiempo: basándonos en el punto 1 y 2 determinaremos los periodos o estructuras necesarias.
  5. Determinar prioridades y porcentajes: para cada capacidad o contenido a desarrollar, basándonos en la estructura del tiempo disponible.
  6. Distribución de las cargas: porcentajes y tiempos a emplear por sesión, estructuras, ciclos, etc.
  7. Confección y descripción de sesión: describiendo ejercicios, repeticiones, cargas, pausas, etc.

Comprender la importancia de estos tres momentos en un programa de entrenamiento, sus interrelaciones y dependencias, es la base para comenzar a “jugar” en la verdadera estructuración de un programa específico de entrenamiento.

PRE - PRETEMPORADA

Un error recurrente es no considerar esos momentos abordados y comenzar desde “CERO”, donde realizar cargas directamente pueden conllevar graves consecuencias. Entender que en muchas situaciones “menos es más”, y que no podemos ignorar el historial de movimiento previo y situación inicial de cada entrenado.

Otro error frecuente es ignorar aspectos fisiológicos fundamentales como son los procesos de recuperación, orden lógicos fisiológicos de cargas, compensaciones, etc.

Desde esta mirada es que se la da significancia a pensar en una PRE – PRETEMPORADA. Sin importar los contenidos a desarrollar y respetando los MOMENTOS abordados, hay etapas por las que tenemos que pasar, como orden lógico y racional. Esto se puede expresar a través de dos etapas fundamentales: acondicionamiento y desarrollo.

Acondicionamiento: en esta etapa el objetivo prioritario es crear las condiciones de BASE para el posterior desarrollo de capacidades específicas. Esta etapa se va a caracterizar por objetivos multifacéticos en pro de conseguir:

  • Prevención de lesiones.
  • Equilibrio y armonización muscular.
  • Flexibilización general, especialmente en la recuperación y mejoramiento de rango de amplitudes articulares.
  • Mejoramiento y corrección postural estática y dinámica.
  • Mejoramiento en calidad de movimientos.
  • Mejorar la capacidad metabólica (consumo y producción de energía)
  • Aprendizaje de técnicas.
  • Volúmenes e intensidades en función de la capacidad del Entrenado.
  • LOGRAR LA ADHESION (hábito) AL ENTRENAMIENTO.

Desarrollo: una vez finalizada la etapa de ACONDICIONAMIENTO, nos dedicamos al desarrollo propiamente dicho. No siempre se pasa por la primera etapa, ya que depende de los objetivos determinados, condición inicial de los entrenados, momento del calendario deportivo, urgencias, etc. De todas maneras contenidos que se trabajen en la segunda etapa, pueden comenzarse en la primera, pero con volúmenes e intensidades diferentes. Los contenidos serán específicos para los fines seleccionados, y caracterizados por:

  • Técnicas específicas (de movimiento o ejecución de ejercicios).
  • Volúmenes e intensidades en función de los objetivos correspondientes.
  • Especificidad de actividades y ejercicios.
  • MAYOR COMPROMISO CON EL ENTRENAMIENTO.

Destacamos que la primera etapa tiene un grado más de significancia que la segunda, debido a que mientras más y mejor sea, los logros a alcanzar  y la optimización de la segunda etapa se va a ver beneficiada. Muchas veces pecamos en no darle tiempo necesario al ACONDICIONAMIENTO, y por temor a “robarle” tiempo al DESARROLLO, los resultados no son los que hubiésemos preferido. Cuando estamos con “cargas significativas” en desarrollo, es muy difícil volver a la etapa primordial de acondicionamiento.

Comprender las problemáticas generales que se desprenden del abordaje consciente y responsable en el proceso de la preparación física deportiva, es una manera de optimizar nuestra labor profesional, obligándonos a profundizar y especializarnos en las temáticas específicas, estudiando, capacitándose y contactándose con profesionales adecuados.

Prof. Javier Martínez - Catamarca (ARG) - VECKO´S Centro de Entrenamiento

BIBLIOGRAFIA ESPECÍFICA

·   ACSM – Manual de consulta para el control y prescripción del ejercicio – Ed. Paidotribo (1999).

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·   BIANCO, A. – Manual de Entrenamiento Personalizado Orientado al Fitness – En Movimiento (2003).

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·   EDWARDS, S. – Corazón Inteligente – Ed. Dorleta (1998).

·   FRANKLIN, B. – Physical Activity & Healthy Lifestyle – Ed. Polar Electro (1999).

·   KONOPKA, P. – La alimentación del deportista -  Ed. Martinez Roca (1986)

·   KUKKONEN HARJULA, K. – Control de Peso con precisión – Ed. Dorleta (1998).

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·   SAAVEDRA, C. – Notas varias -  www.fisiogym.cl.

·   SERRA GRIMA Y OTROS – Prescripción de ejercicios para la Salud – Ed. Paidotribo (1997).

·   WEINEK, J. – Salud, Ejercicio y Deporte – Ed. Paidotribo (2000).

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